jueves, 27 de julio de 2023

HUELLAS en las series televisivas (8)

 

EL ABOGADO DEL LINCOLN

Huellas de Michael Connelly



    Michael Connelly es un escritor norteamericano muy prolífico, que ha plagado de historias los anaqueles de las librerías, y de allí el salto a obras audiovisuales deseosas de cine negro, thrillers, policías, conflictos judiciales y aventuras urbanas, matizadas siempre con romances, un poco de familia, envidias profesionales, infidelidades y algunos rasgos de humanidad, compartiendo el espacio con la vida común. Ingredientes ideales para la industria audiovisual hollywoodense.


    “El abogado del Lincoln” (The Lincoln Lawyer”) desfila por ese terreno, navegando entre jueces y fiscales, entre policías y delincuentes, culpables e inocentes, mientras el personaje central tiene la constante de seducción sin olvidar las obligaciones familiares. En diferentes novelas, Mickey Haller (quien obviamente conduce un automóvil sedán Lincoln Continental descapotable que lo distingue del común de los mortales) tiene buena imagen, viste bien, con una inteligencia superior a la media, y convence con locuacidad. Requisitos de un buen abogado criminalista pero sobre todo de un personaje de Michael Connelly.

 

    En siete novelas se han reflejado su paso por la ciudad de Los Ángeles y ha dado lugar a dos temporadas seriadas, además de un filme algunos años antes. La serie ha sido creada por David E. Kelley a partir de la novela “The Brass Verdict” que Connelly publicara en 2008, emitida en una primera temporada de 10 capítulos y una segunda de 10 (primero 5 capítulos y tal como se anunció, a partir del 3 de agosto 2023, se puso a disposición en Netflix los 5 restantes para completar los 20 actuales).

       

    Por otra parte, una huella fundamental estaba en la serie “Bosch”, con siete temporadas que entremezclan 28 novelas publicadas y que se comentará por separado. Siempre con un personaje central, Harry Bosch, como detective en la ciudad de Hollywood. Hay otras novelas de Connelly, con otros personajes seriados y no seriados, con los ingredientes para series o películas. Como filmes se conocen “Deuda de sangre”, dirigida por Clint Eastwood en 2002 y la propia “The Lincoln Lawyer”, titulada “El inocente” en España, “Culpable o inocenteen Argentina y “El defensor” en México, dirigida por Brad Furman en 2011.





sábado, 15 de julio de 2023

HUELLAS en las series televisivas (7)

 

STUMPTOWN

Huellas de las guerras


    Las guerras tienen víctimas directas, en mayor medida y con más relevancia. Y también víctimas que parecen indirectas y, bien analizadas, también son directas. Estos son los y las combatientes cuando regresan a sus hogares, a su ciudad, a su vida diaria. No todos vuelven iguales, especialmente aquellos que participaron en las acciones armadas. USA, como país del siglo XX y XXI que más se ha involucrado en guerras lejos de su propio territorio, tiene en su calles y hogares la mayor cantidad de excombatientes. Obviamente, con las posibilidades de mostrar las consecuencias psíquicas de las guerras. Y también, hacer películas y series televisivas con esas víctimas y víctimarios del presente.

    En todas las guerras, y en todos los productos audiovisuales, los personajes no pueden ser normales en una ciudad cuando los asaltan los recuerdos de los días de combates. Citamos “Rambo (Ted Kotcheff, 1982) por ser uno de los más significativos, pero los hubo antes y lo siguieron otros. Pasando por “En el valle de Elah" (Paul Hagis, 2007) en el cine y por “Homecoming” (creado por Eli Horowitz y Micah Bloomberg, 2018) en las series televisivas. La lista es grande, y no solo por acercarse a las guerras, ni por ser antibélicas, estamos recordando solo aquellas donde los personajes sufren el pasado de alguna guerra, como Vietman en el caso del filme citado.


    De eso se trata la serie “
Stumptown” (creado por Jason Richman). Dex Parios (interpretada por Cobie Smulders) es una veterana de la guerra en Afganistán. Herida en combate, carga con la memoria de un amor de la infancia muerto en la misma guerra. Explosiones, disparos, muertos y heridos, ataques y los largos etcétera. Todo vuelve en momentos tranquilos como también en aquellos que necesita fuerza extra para combatir alguna maldad presente en la ciudad de Portland de Oregon (cuyo alias es Stumptown). Esa guerra le complica las relaciones humanas y amorosas, la legalidad y hasta la credibilidad. Solo le salva el dedicar todo su ser al cuidado del hermano.


    
La experiencia de inteligencia militar le permite dedicarse a investigar casos policiales complicados para la policía, sin que su formas sean las aceptables, las legales y las correctas. La ciudad de Portland termina siendo un territorio de guerra y ella vive bajo los mismos fantasmas de los combates. Por todo lo demás, la serie no pasa más allá de una serie de acción de las víctimas directas-indirectas de la guerra que USA, y la industria hollywoodense, desean que sean habituales y normales.

    Son 18 capítulos emitidos entre fines de 2019 y marzo de 2020. Se firmó el contrato para la segunda temporada pero nunca se filmó debido a las suspensiones por arribo de la pandemia del coronavirus. Sumado a cambiar de showrunner al final de la única temporada emitida.


    Además, la serie es huella de un comic de Greg Rucka, Matthew Southworth, y Justin Greenwood, del mismo nombre, que da lugar a constantes transformaciones de la imagen audiovisual en movimiento y congelada en dibujos fijos.




viernes, 7 de julio de 2023

HUELLAS en las series televisivas (6)

 

NADANDO CON TIBURONES

Huellas de Hollywood


    Saltan en los ojos los recuerdos de la película “Como plaga de langostas(John Schlesinger, 1975), por la temática referida a los grandes producciones de cine, por las calles de los estudios de Hollywood y por la presencia de Donald Sutherland, siendo el principal en aquella película setentista; y con una participación menor en el nuevo Hollywood repleto de tiburones que sugiere “Swimming with Sharks”. La nueva serie “Nadando con tiburones” (creación de Kathleen Robertson, también guionista de los seis capítulos), remite a su original, la película del mismo nombre dirigida por George Huang en 1994. Aparentemente, Huang escribió el guión basándose en alguna frustración de Robert Rodríguez después del estreno de “El mariachi”. Esa misma película dio lugar a la nueva versión en formato de serie televisiva; y que hoy nos ocupa. Las diferencias son notables, sobre todo porque el filme nos acerca a un universo hollywoodense que prevalece intocable tras el silencio de los participantes. En la serie, la mutación de género audiovisual parece más destinada a un público que busca proximidad con la acción, la fantasía e incluso cerca del terror.


    Además de la película de Schlesinger, recuerda una larga lista de casos aproximados, especialmente la serie “La oferta” (Michael Tolkin, 2022), el filme “Algo pasa en Hollywood” (Barry Levinson, 2009) y la película “Once Upon A Time In Hollywood” (Quentin Tarantino, 2019). Miradas muy próximas, pero si nos remitimos al pasado podemos pasar por “Sunset Boulevard” (Billy Wilder, 1950), “Cantando bajo la lluvia” (Gene Kelly y Stanley Donen, 1952), “Hollywood Babylon” (Van Guylder, 1972), “El juego de Hollywood” (Robert Altman, 1992), “Hollywood Ending” y “Café Society“ (ambas de Woody Allen, 2002 y 2016 respectivamente), las series “Hacks” (Lucia Aniello , 2021) y “Hollywood” (Ryan Murphy y Ian Brennan, 2021), entre otras. Hollywood siempre habló de ese universo y los espectadores necesitaban saber de sus estrellas y la forma en que se producen las obras. Obviamente, no todas tienen la misma mirada sobre los responsables de los estudios; en todo caso, un tipo de personaje ejecutivo y responsable se hace presente en la obra de Levinson, en Tarantino, en Tolkin, en la original de Huang y ahora con Robertson.

    La serie “Nadando con tiburones” cuenta con las actuaciones estelares de Diane Kruger y Kiernan Shipka(*). El argumento es el mismo de la película pero en este caso el enfrentamiento es entre dos mujeres y no dos hombres como en la película. Remite, por ese motivo, a un Hollywood más actual. Muy visual, sin definir al comenzar los sectores antagónicos, para terminar por elaborar una categoría de buenos y malos muy distinta del comienzo. Cambia, sin mucha justificación, los elementos del clímax, incluyendo pistola que nace de la nada, sin justificar las vestimenta e incluir un puma sin razón aparente; más allá de una metáfora alejada de los tiburones. Responde a un clásico de Hollywood: solucionar los argumentos con un disparo antes que la continuación de los personajes en su rol. Siempre atrapa más un diálogo que un disparo, aunque Hollywood no lo cree así. Y para dejar sentado que podría haber más temporadas, no cierra los personajes, los deja llamando a la nueva temporada.


    Mientras tanto, recorre ese camino visual de los estudios, su forma de vida, la relación con el sexo, la falta de humanidad, la crueldad, enterrando al pasar a las viejas estrellas: Judy Garland, Jayne Mansfield, Alfred Hitchcock, Tyrone Power y varias tumbas más (literalmente, en un cementerio). Sin embargo, de todo ese mundo hay huellas de los estudios y su gente en cada capítulo, y de todas las películas y de algunas series citadas. Hay mucho más que huellas, una nueva diégesis de dimensiones eternas. Como el cartel de Hollywood al final.


(*) Shipka es la joven que dejó su huella de niña y adolescente, hija de Don Draper, en la serie “Mad Men”. Ahora se revela como una gran actriz adulta de importante futuro.

  


lunes, 3 de julio de 2023

HUELLAS en las series televisivas (5)

 

FIDELIDAD
Huellas de la literatura


    Nos escaparemos de la adaptación, de la eterna vinculación entre la novela con el cine y la televisión. “Fidelidad” (2022) es una adaptación audiovisual en versión libre de la novela “Fedeltá” de Marco Missiroli (2020). Y lo importante, para nuestro análisis, es la forma en que entra por el mundo de las novelas, incluyendo los contratos con las editoriales, la distribución, las publicaciones, las relaciones humanas de quienes están a cargo de ese universo de papel y lectores.

    Carlo, el personaje masculino principal, está en ese mundo como autor de una primera novela exitosa y en el camino de la segunda. Vive de dar clases de escritura creativa y todos los minutos de su vida pasan por esos rincones (literalmente rincones académicos, de amigos y su departamento). La esposa, Margherita, arquitecta que en el presente vive como vendedora inmobiliaria mientras disfruta del matrimonio con el escritor.



    Hasta que la vida misma se hace presente, irrumpe en Milán con engaños, malentendidos, sospechas, deseos, traición, confianza, desconfianza. Es la fidelidad en crisis, es la felicidad en crisis. Todos los atributos de los audiovisuales participan de un simulacro de romance, de sexo, de contención, de verdades que parecen mentiras. Y como los deseos se vuelven realidad alimentados por las sospechas. El deseo es el motor de todos los conflictos, sin embargo la culpa la tienen los malentendidos y los secretos.



    Nada nuevo en el mundo de la literatura. Y el escritor poniendo (a las y los estudiantes y a las y los espectadores) las condiciones “literarias” del relato y los posibles finales. Que luego se hacen evidente cuando llega el último plano de la última escena del último capítulo. Los finales pueden ser: abiertos, cerrados o amargos. Y algunas veces, como en “Fidelidad”, todo junto.


Título original: Fedeltá

Año de estreno: 2022

Origen: Italia

Duración: 6 capítulos de 40 minutos.

Dirección: Stefano Cipani y Andrea Molaioli

Guionistas: Elisa Amoruso, Laura Colella y Alessandro Fabbri.

Novela: Mario Missiroli

Actuaciones principales: Lucrezia Guidone, Michele Riondino y Carolina Sala