COLD
CASE
Creada
por Meredith
Stiehm

Como
todo relato audiovisual, al comienzo o en algún momento de la
primera secuencia hay que establecer el universo diegético en el cual
se enmarca el relato. La serie “Cold Case” está más que
obligada a citar con precisión, ya que si se trata de una detective
que debe investigar crímenes no resueltos en el pasado, lo primero
es contar al espectador cuándo ha sido el crimen. Y así comienza
cada capítulo, con imágenes del pasado, convenientemente “mostrada”
como rodaje cinematográfico con calidad amateur. Como si hubiese
existido en ese momento un testigo con un celular de los antiguos.
Pero no es así, solo establece una diferencia temporal. Sin embargo,
es la primera marca o huella que se pacta con la audiencia. La
segunda, tras los créditos iniciales, es establecer una razón o una
casualidad, que muestre porqué debe volverse a investigar algo que
ocurrió 10, 20 o 30 años antes. Incluso hay casos tan antiguos como
uno ocurrido en 1939, mientras que la emisión de la serie es de la
primera década del presente siglo XXI. Ver el pasado es establecer
las primeras huellas estéticas y narrativas.
En
principio, las marcas audiovisuales que los autores suelen instalar
para la comprensión de los distintos capítulos e incluso en
diferentes temporadas, son de distinta calidad e importancia: huellas
narrativas, huellas estéticas y huellas de estilo. “Cold Case”
parece valerse de todas las huellas, y al mismo tiempo instala algo
que lo hace original, la “necesidad” de la existencia de la
huella. Sin los antecedentes o marcas no se puede comprender el
relato y además acelera la comprensión de los diferentes
argumentos. Cabe aclarar que cada episodio de “Cold Case” es una
historia diferente, un crimen distinto, unitarios con diferentes
involucrados.

El
episodio 15 de la primera temporada es, probablemente, el único
donde las escenas del pasado son más frecuentes, con mucha acción,
en cada relato de los testigos. El presente es poco y se remite a
simples preguntas a visitas de testigos del crimen de un concursante
en una discoteca de música disco. Cada respuesta es una vuelta al
pasado, como es habitual en toda la serie, ahora con mayor magnitud e
importancia. Además, con la presencia evidente de los vestuarios tan
particulares del año 1978 en cada personaje, imitando a la película
“Fiebre del sábado a la noche”. A tal punto es la importancia de
la música, que sobre el final, con música de esa época, muestra
una salida a una discoteca temática de la detective que investiga
con el fiscal (primera salida de un prometedor romance que acentúa
la tensión sexual no resuelta)*. El universo diegético de 1978 al
2003 es claro y muy visual.
Muy
interesante es el episodio 14 ambientado en 1958, convenientemente
narrado el pasado en B&N, que en su correspondencia con los años
de la Guerra Fría, termina criticando el accionar de USA con
acciones gubernamentales de crueldad propia del nazismo, incluyendo
lobotomía y tratamiento de electroshock en niños. La estética del
color se acentúa en el episodio 13 cuando narra en sepia los
acontecimientos de 1939.
Una
marca o huella significativa es el final de cada capítulo, cuando un
relato audiovisual similar a un videoclip muestra como se conducen
las detenciones, imágenes de los afectados y los policías
archivando los expedientes ahora como resueltos y no abiertos como se
los viera al comienzo de cada episodio.
La
norma general es el uso del flashback explicativo con imágenes del
pasado, mezclados con el presente y superponiendo sonidos del pasado
al presente. El espectador identifica inmediatamente ese pasado y la
actualidad con las mezclas visuales, mientras la voz narrativa está
en presente en la mayoría de los episodios. Aunque en algunos hay
saltos más significativos. Esta forma es aceptada por ser una marca
especial de esta serie.
Sin
lugar a dudas el rasgo más destacable y original es que lo visual de
los personajes con sus saltos temporales requiere de la presencia en
dos tiempos diferentes de cada uno de ellos o de los principales
involucrados, incluso las víctimas y los responsables de cada
crimen. En el presente, fugazmente aparece la versión del pasado y
del presente, casi superpuestos, visión que solo el espectador ve
por su narrativa pero que sutilmente indica la imaginación de los
detectives. En este rasgo fugaz se descubre la importancia del
casting, donde los actores son muy parecidos. En algunos casos,
cuando la distancia es corta, diez años o un poco más, son los
mismos actores con el mérito del maquillaje, pero cuando hay mayor
distancia son actores y actrices diferentes pero casi iguales. Este
rasgo de correspondencia, similitud y sutil y fugaz presencia, es sin
duda la huella más relevante de toda la serie y con gran
originalidad.
Cold
Case
Títulos
de distribución: Caso abierto, Caso cerrado
Años:
2003 a 2010
País:
USA
Temporadas:
7
Capítulos:
156
Creado
por: Meredith
Stiehm
Productores
ejecutivos: Meredith
Stiehm,
Shaun
Cassidy,
Jerry
Bruckheimer Protagonista
principal: Kathryn
Morris
Distribución
actual: Amazon PrimeVideo
Emisión
principal: CBS
*
Caminos, A. (2017). Tácticas
de guionistas y estrategias de narradores audiovisuales.
Ed. Brujas. Córdoba. Argentina